domingo, 3 de enero de 2016

Heidegger y el nazismo.

La relación de Heidegger con el nacional socialismo, se debe explicar partiendo de que Hitler es nombrado en 1933 canciller de Alemania, elección que había logrado por medio de sus tropas,  la SA apoyaba la candidatura de Heidegger para la Universidad de Fiburgo, pero ya Heidegger había sido convocado para el rectorado de la Universidad de Berlín, cabe aclarar que esta propuesta fue recibida por Heidegger, antes de que el nacionalsocialismo llegara al poder, pero esta decisión tan importante no la tomaría Heidegger solo, se acompañaría de un campesino para decidir tal situación, ¿Por qué un campesino? Si se analiza la obra de Heidegger esta versa sobre el arraigo, al igual que la ideología nazi, lastimosamente esta forma de pensar en cuanto al arraigo y a evitar andar errante, sería uno de los argumentos que hasta el día de hoy se usarían para describir su obra como antisemita, por aquello de que los judíos fueron por siglos un pueblo errante. Volviendo al campesino, sin mediar entre ellos alguna palabra, el campesino luego de fumar una pipa con él, le dirá no, y esta será la razón por la que Heidegger no asumiría el rectorado de la Universidad de Berlín, este hecho también resalta la importancia que daba Heidegger a la sabiduría campesina.

Heidegger tomará el cargo de rector de la Universidad de Friburgo, apoyado por los Camisas Pardas, los cuales tiene como ideología el socialismo, esta forma de pensar por parte de los Camisas Pardas generara que Hitler busque una solución definitiva, tal y como a él le gustaban y sucederá La Noche de los Cuchillos Largos, en cuatro días morirán más de 300.000 personas y será el final de estas tropas.

La pregunta entonces puede ser  ¿Por qué no mataron a Heidegger? La razón es que él mismo al posesionarse como director de la Universidad de Friburgo da un discurso de corte nacionalsocialista y además realiza el saludo nazi, para esta fecha Heidegger argumenta no conocer la existencia de los campos de concentración, aunque a tal argumento su discípulo Herbert Marcuse, le recalcara que para Heidegger si eran visibles estos campos de concentración, es decir que sí debía saber de su existencia, Hanna Arendt defendería a Heidegger asimilándolo a Tales de Mileto el cual por mirar las estrellas se cayó en un pozo, independiente de quien de estos dos pensadores tenga razón en acusarlo o defenderlo, Heidegger pasaría a la historia no solo como uno de los filósofos más importantes, sino además como referente del nazismo, situación que de todos modos no empañaría sus aportes a la hermenéutica, a la reflexión sobre el ser y la existencia.   

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